Tiramisú de coco

· Dificultad: baja
· Tiempo de preparación: 30′
· Tiempo total: 45′ (más 3 horas de refrigeración)

Uno de mis postres recurrentes en cenas con amigos es el tiramisú. Hay cientos de recetas y yo di con una sencilla y deliciosa hace ya muchos años, que guardo como oro en paño.

Pero en esta ocasión, no lo he preparado porque me acordara de esa receta y rememorara ese sabor. Y tampoco he variado el sabor principal porque haya estudiado que puede combinar a la perfección.

Ha sido, simple y llanamente, porque tengo unos procesos mentales rarunos que se dejan llevar por mi vista y mi gula. Y no precisamente en ese orden. Este fue el proceso:

  1. Fui a hacer la compra con hambre.
  2. Pasé por el lineal de lácteos.
  3. Vi un tarro de queso mascarpone. Si hubiera ido sin hambre habría pasado de él. Como fui con hambre, fue a parar al carro.
  4. Llegué a casa.
  5. Abrí la epicerié.
  6. Vi una bolsa de coco rallado. El coco rallado es blanco. Como el mascarpone.
  7. Se encendió la bombilla

Finalmente tengo que decir que la mezcla funciona, que el coco le va como anillo al dedo y que volveré a hacerlo muy pronto, porque es un postre casi redondo. Quizás en la próxima meta la crema de mascarpone en el sifón, para aligerarla, pero repetiré la combinación.

Los hilos de caramelo son opcionales, pero quedan de lujo y le dan un sabor a toffee brutal.

– Para 8 personas –

Ingredientes

  • 500 g queso mascarpone
  • 4 huevos de corral
  • 250 g de azúcar blanco
  • 75 g de coco rallado
  • 100 g de galletas de coco
  • 150 ml de café
  • 50 ml de ron añejo
  • 1 cucharada de cacao en polvo
  • Sal

Elaboración

  1. Empapamos las galletas de coco con el café y el ron, hacemos una masa y la extendemos en papel de horno.
  2. Introducimos en el horno, previamente precalentado a 150ºC (300ºF), durante 40 minutos, hasta que pierda casi toda la humedad. Reservamos.
  3. Separamos las yemas de las claras.
  4. Batimos a mano con las varillas las yemas y la mitad del azúcar, hasta que la mezcla quede de color amarillo pálido.
  5. Añadimos el queso y el coco rallado y seguimos batiendo hasta conseguir una mezcla homogénea.
  6. Utilizamos una batidora de varillas para batir las claras a punto de nieve con una pizca de sal.
  7. Añadimos las claras a punto de nieve a la mezcla anterior, con cuidado, con una espátula, las incorporamos completamente, introducimos en una manga y reservamos en frío hasta 10 minutos antes del emplatado.
  8. Ponemos una olla mediana a fuego medio-bajo (3 sobre 10) y, cuando esté caliente, le añadimos la otra mitad del azúcar.
  9. Cuando el azúcar comience a fundirse, empezaremos a remover para deshacer los pequeños grumos que van quedando sin licuarse.
  10. Retiramos del fuego cuando haya adquirido un color dorado claro y dejamos enfriar. Mientras tanto cogemos papel de horno, para forrar nuestra zona de trabajo, una cuchara y unas pinzas grandes.
  11. Cuando el caramelo tenga una densidad similar a la miel, llenamos una cucharada, la alzamos para que se forme un hilo fino entre la cucharada y el cazo y comenzamos a hacer un movimiento pendular de manera que el hilo vaya de un lado a otro de las pinzas abiertas. Cuanto más rápido lo hagas, más finos serán los hilos de caramelo
  12. Cuando tengamos una buena cantidad de hilo, lo retiramos de las pinzas con las manos (el caramelo se enfría de manera asombrosamente rápida), cuidadosamente hacemos una bola con él y continuamos con el proceso.

Emplatado

Rompemos la galleta horneada y la colocamos en la base de la cáscara de medio coco.

Con la manga, ponemos una generosa bola de la crema de mascarpone, espolvoreamos con el cacao en polvo y colocamos uno de las bolas de hilos de caramelo.

Trucos y consejos

Como he dejado caer en la presentación, si prescindes del coco y sustituyes las galletas de coco (da la casualidad de que yo tenía una bolsa de galletas de coco alemanas de comercio justo que le regalaron a Fátima) por un bizcocho, tienes un tiramisú clásico que está delicioso.

Con respecto al azúcar, ten muchísima precaución porque cuando se funde, alcanza una temperatura muy alta, que puede alcanzar más de 150ºC (300ºF). Como lo toques cuando se ha convertido en caramelo, lo vas a recordar durante mucho tiempo.

No dejes de visitar los siguientes enlaces si quieres saber más sobre el mundo del azúcar. ¡Es apasionante!

Y por último, un consejo de limpieza más que gastronomico: para eliminar el caramelo que se haya quedado pegado a los cazos y utensilios de cocina, déjalos unas horas sumergidos en agua caliente.

 

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