Piruletas al formaggio

· Dificultad: baja
· Tiempo de preparación: 5′
· Tiempo total: 15′

Aunque ya ha acabado la Navidad y nos hemos puesto en modo ahorro / detox / adelgazamiento, voy a recuperar una de las mini-recetas que preparé para estas fiestas. Además, ¡qué narices!, es queso: sano, delicioso y low-carb.

Este entrante es un básico que debes saber hacer porque te saca de un apuro en unos minutos y del que es difícil encontrar detractores. Eso del crujiente y el sabor de queso fuerte, funciona como un reclamo fantástico. A Alba, por ejemplo, ¡le flipan!

Los poquísimos ingredientes necesarios los puedes encontrar en Mercadona: un buen queso italiano, el sésamo y el resto de enseres requeridos. Tardas más en pasear por los lineales para comprarlos, que en preparar estas piruletas.

– Para 20 piruletas –

Ingredientes

Elaboración

  1. Rallamos el queso y mezclamos con las semillas de sésamo. Reservamos.
  2. Colocamos una hoja de papel sulfurado en la rejilla del horno y, ayudándonos con un molde redondo de unos 5 cm de diámetro, ponemos 10 montoncitos de queso, con separación entre ellos.
  3. Colocamos las brochetas, con la punta enterrada“en el queso y añadimos un poco más para cubrirla.
  4. Las metemos en el horno, previamente precalentado a 150ºC (300ºF), hasta que adquieran un tono dorado claro, aproximadamente unos 7 minutos.
  5. Una vez pasado ese tiempo, sácalas del horno y déjalas reposar, que es cuando quedarán crujientes.

Emplatado

Clávalas en un recipiente relleno de pequeñas legumbres: garbanzos, lentejas…

Trucos y consejos

Estas piruletas las he hecho de muchos quesos diferentes y, después de todo, los quesos que encuentro más redondos son los italianos parmegiano reggiano y grana padano.

También he probado con varios tipos de semillas (pipas de calabaza, pipas de girasol, semillas  de sésamo…) y de especias (pimienta, pimentón, curry…) y, la verdad, me quedo con la sencillez del sésamo y la fuerza del queso, sin más aditivos.

La temperatura del horno es esencial. A 150ºC (300ºF) te aseguras de que no se van a quemar (el queso quemado da un sabor muy amargo) y, además, tendrán ese tono dorado tan apetitoso.

Puedes preparar este entrante con varios días de antelación. Simplemente, deja que se enfríen y guárdalos en un recipiente en un ambiente seco. Yo los guardo en bolsas zip a las que les quito todo el aire posible.

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