Cuenco de chocolate con fresas y nata

· Dificultad: baja
· Tiempo de preparación: 25′
· Tiempo total: 1:30 h

Alba llevaba ya mucho tiempo queriendo hacer algo en lo que poder incluir un cuenco de chocolate. Esa era su prioridad. Que hubiera un cuenco de chocolate. De qué rellenarlo era secundario, pero que fuera de chocolate. Y negro negrísimo a poder ser.

Con esta premisa y aprovechando el inicio de la temporada del fresón, todo fue ilándose y preparamos el postre más sencillo del mundo con un par de detalles: la nata casera (que la de bote me parece horrorosa) y el susodicho cuenco.

– Para 6 personas –

Ingredientes cuenco

  • 300 g de chocolate negro 75%
  • 6 globos

Ingredientes nata montada con fresas

  • 250 g de nata líquida para montar
  • 50 g de azúcar avainillado
  • 500 g de fresón

Elaboración cuenco

  1. Partimos el chocolate en pequeños trozos y ponemos 2/3 al baño maría, a fuego lento (4 sobre 10).
  2. Calentamos a fuego medio hasta que el chocolate alcance 45ºC (115ºF), retiramos del fuego y añadimos el chocolate restante, removiendo con la espátula.
  3. Cuando la temperatura del chocolate baje a 27ºC (80ºF), volvemos a poner el bol al baño maría, removiendo suavemente hasta que el chocolate alcance una temperatura de 32ºC (90ºF), retiramos del fuego y ya estará listo.
  4. Preparamos una bandeja con papel sulfurizado o de horno y disponemos, separadas, seis cucharaditas del chocolate, que serán la base de los cuencos.
  5. Inflamos, lavamos bien los globos y los secamos con un paño de cocina.
  6. Una vez que el chocolate se haya enfriado un poco, introducimos cada globo en el bol, cubriéndolos más o menos por la mitad, girándolo para que se cubra bien.
  7. Colocamos cada globo sobre las bases de chocolate que hemos preparado en el paso 4.
  8. Refrigeramos una hora y pasado este tiempo, explotamos los globos de manera que el aire salga poco a poco.

Elaboración nata montada

  1. Agitamos muy bien la nata, muy fría, y la vertemos en un bol de metal, también frío.
  2. Batimos a velocidad baja a mano o con batidora eléctrica de varillas, con movimientos envolventes.
  3. Poco a poco vamos subiendo la velocidad y cuando haya aumentado su volumen, sin haber formado aún picos, añadimos el azúcar poco a poco.
  4. Seguimos batiendo hasta que la nata forme picos duros y no se caiga al darle la vuelta al cuenco. Reservamos en una manga pastelera.

Emplatado

Sacamos los cuencos del frigorífico, los montamos en un plato, añadimos la nata montada de la manga y colocamos unas fresas cortadas y otras enteras. Todo fresquito, sencillo y riquísimo.

Trucos y consejos

Para esta elaboración es necesario realizar un buen templado del chocolate, seguid los pasos lo más a rajatabla que sea posible, porque el que he incluido es el método sencillo.

No se os ocurra cometer los mismos errores que cometí yo al fabricar el cuenco:

  • Hay que esperar a que el chocolate esté templado, a no ser que queráis una camiseta/camisa/polo decorados con salpicaduras marrones (y por extensión, media cocina). Sí, el globo explotará con el calor.
  • Intentad hacer el templado lo mejor posible. Si no, el chocolate no se endurecerá lo suficiente y al pinchar el globo, el cuenco también se desinflará.
  • Para colocar los globos ya chocolateados, antes de refrigerar, utilizad papel sulfurizado o de horno. Si no, no habrá quien los despegue sin destrozarlos.
  • Enfriad muy mucho el chocolate, sin meter en el congelador, para que mantenga su forma una vez que pinchemos el globo.

Con respecto a la nata montada, aquí va una serie de consejos muy útiles:

  • Tanto la nata líquida, como los utensilios que utilicemos, deben estar muy fríos. Es recomendable refrigerarlos hasta el momento en que vayamos a utilizarlos. Y debemos prepararla lo más alejado posible de fuentes de calor.
  • Si tenemos que montar una gran cantidad de nata, mejor hazlo de poco en poco que todo de una vez.
  • Procura que la nata líquida que compres tenga al menos un 30% de grasa.
  • Si utilizas batidora eléctrica de varillas, empieza a la velocidad más baja y ve subiendo al final. No la sobre-batas, porque podría convertirse en mantequilla.
  • El azúcar incorpóralo una vez que la nata esté casi montada.
  • Para saber si la nata está en su punto, al dar la vuelta al recipiente, el contenido no debe volcarse.

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