Arroz con alcachofas y níscalos

· Dificultad: baja
· Tiempo de preparación: 30′
· Tiempo total: 1 h

Aunque soy un firme defensor de la comida baja en carbohidratos, es decir, tomo los que necesito de las verduras, las frutas y las legumbres, de vez en cuando meto un aporte extra en forma de arroz o tubérculos. Lo reconozco: soy débil y un buen arroz es algo tan, pero tan rico, que casi todas las semanas peco.

La verdad es que soy un novato en el tema arroces. Me cuesta dar con el punto del arroz, porque es muy delicadito, el amigo. Es una más de mis asignaturas pendientes, que poco a poco espero ir aprobando, hasta que consiga, al menos, un notable. No sé si lograré acercarme al nivel de mi amigo Óscar, que borda los arroces, pero en ello estoy.

El sabor de este arroz es brutal, no sé si porque utilicé el caldo de pollo en crockpot para enriquecerlo (mil veces mejor que el Avecrem) o porque un buen arroz casero es de bueno lo mejor y de lo mejor lo superior.

– Para 6 personas –

Ingredientes

  • 500 g de arroz bomba
  • 1 l de caldo de pollo
  • 300 g de níscalos
  • 400 g de corazones de alcachofas
  • 1 puerro
  • 2 cebollas tiernas
  • 3 tomates bien maduros
  • 100 ml de vino blanco
  • Una pizca de azafrán
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Elaboración

    1. Hacemos dos cortes en forma de cruz en la base de los tomates y escaldamos 30 segundos en agua hirviendo. Esperamos a que se enfríen y los pelamos.
    2. Cortamos el puerro y la cebolla tierna en juliana, los níscalos en rodajas gruesas, los corazones de alcachofa longitudinalmente por la mitad y los tomates en mirepoix. Reservamos.
    3. Ponemos una paella, o en su defecto, una sartén de 28-30 cm, a fuego medio-bajo (4 sobre 10). Añadimos aceite de oliva cubriendo el fondo y, cuando está caliente, incorporamos el puerro, la cebolla tierna y un poco de sal.
    4. Cuando se haya dorado un poco (alrededor de 15 minutos), incorporamos los níscalos y los corazones de alcachofa y mantenemos otros 5 minutos, removiendo un par de veces.
    5. Subimos a fuego medio-alto (8 sobre 10), añadimos el vino blanco y removemos mientras se evapora el alcohol (alrededor de 2 minutos).
    6. Bajamos de nuevo a fuego medio-bajo (4 sobre 10) e incorporamos el tomate, que mantenemos durante unos 5 minutos, removiendo.
    7. Añadimos el arroz y lo removemos todo bien para que el arroz se empape del sabor de todos los ingredientes.
    8. En un cazo, calentamos el caldo de pollo, de manera que esté casi hirviendo y lo incorporamos, junto con el azafrán.
    9. Removemos ligeramente para que todo quede bien repartido y subimos a fuego medio (6 sobre 10).
    10. Cuando empiece a hervir, bajamos a fuego bajo (3 sobre 10) y dejamos cocinando durante 20 minutos sin remover ya en ningún momento.
    11. Una vez pasado este tiempo, quitamos del fuego y lo dejamos reposar 5 minutos cubierto por un paño de cocina.

Emplatado

Servir caliente y ¡¡¡¡a disfrutar!!!!

Trucos y consejos

El quid de este plato consiste en encontrar el punto exacto del arroz, lo cuál es complicado pero no imposible. Y esto va ligado al líquido en el que se cuece:

  • Si al finalizar los 20 minutos, el arroz sigue un poco crudo y todavía queda mucho caldo, mantenlo 3 minutos más. Si continúa igual, repite la operación.
  • Sin embargo, si el arroz está casi listo, pero todavía queda mucho caldo, sube la temperatura del fuego para que se evapore el líquido rápidamente.
  • Si, por el contrario ya no queda líquido y el arroz sigue un poco crudo, añade un poco más de caldo muy caliente o casi hirviendo.

Con respecto a las alcachofas, yo las compré congeladas, pero siempre es mejor comprarlas frescas. Si lo haces, ten en cuenta lo siguiente.

  • Comprueba que tengan las hojas muy apretadas y la punta cerrada, que estén gorditas y con el corte del tallo de color claro.
  • Cocínalas el mismo día que las hayas comprado.
  • Utiliza una puntilla para cortar el rabo de cada alcachofa (incluidas las hojas), con un cuchillo carnicero corta, de un solo tajo, la punta de la inflorescencia (la parte dura de las hojas verdes) y, con las manos, quita todas las hojas duras y de color oscuro, hasta que aparezcan las hojas tiernas de color verde claro.
  • Cuando manejes las alcachofas, utiliza guantes de goma, para que las manos no se te queden negras.
  • Lávalas con abundante agua fría en cuanto hayas terminado y sécalas con papel de cocina.

 

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